Con el invierno llegan los máximos extremos de frio y la humedad. Con esto, aquellas mascotas que padecen problemas degenerativos articulares como la osteoartrosis (OA), no es que vean empeorada su patología, pero si agudizada la sintomatología de la misma, empeorando la inflamación, el dolor y la rigidez articular.
Relación con el clima
Esta relación directa entre el clima y el empeoramiento de los síntomas está muy interiorizada en la cultura popular hasta el punto de que se habla de personas más o menos “meteosensibles”. Curioso es un estudio que se realizó entre 6 países europeos donde resulto que las personas que más referían un aumento de dolor articular por el frio y la humedad eran los españoles.
Pero esta influencia climática en las patologías degenerativas articulares no solo esta instaurada en la cultura popular, también en el mundo médico, desde los tiempos de Hipócrates (padre de la medicina moderna) se conocía esta relación. E incluso antes, como algo curioso comentaremos que el termino chino para el reumatismo es “feng shi”, que significa “viento húmedo”, también traducido como “enfermedad del viento y la humedad”.
De la misma manera, esta relación entre el frio y la humedad del invierno con el empeoramiento sintomatológico de los pacientes con osteoartrosis, ocurre en nuestras mascotas, ya sean perros, ya sean gatos, sobre todo si este frío llega rápidamente y el cambio de temperatura y humedad es brusco.

Motivos por los que afecta el clima
Visto que tenemos interiorizada esta relación tanto a nivel de medicina humana como de medicina veterinaria, pero también hay estudios y ensayos científicos que explican esta influencia de la climatología invernal con los síntomas de la osteoartrosis. Podemos destacar:
- El frio genera un incremento de la viscosidad del líquido sinovial, encargado de lubricar y nutrir el cartílago articular. Esto puede ocasionar mayor fricción y rigidez, lo que ocasiona un aumento del dolor.
- También se sabe que el incremento de humedad ambiental puede aumentar la producción de líquido sinovial, favoreciendo la aparición de posibles derrames y brotes inflamatorios.
- La presión atmosférica también es influyente en la OA. Un estudio de investigadores franceses en humanos con OA de rodilla relaciona directamente la bajada de presión atmosférica con el incremento de dolor en esas rodillas por incremento de la presión intraarticular. Como sabemos las bajas presiones son más frecuentes en invierno.
- El frio genera vasoconstricción, lo que provoca una disminución del flujo sanguíneo, que va asociada a una mayor rigidez de los músculos articulares, lo que se traduce en menor movilidad y mayor dolor articular.
- Durante el frio del invierno los músculos están más contraídos y entumecidos, lo que puede generar contracturas y además, influye en las articulaciones haciéndolas más rígidas, incrementando la presión intraarticular y generando dolor.
- El frio genera menor elasticidad de ligamentos y tendones, lo que implica mayor rigidez articular.
- El frío genera hiperalgesia (incremento del dolor) por generar mayor sensibilidad de los nociceptores (receptores del dolor) y por tanto disminuir el umbral del dolor.







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