Las personas solemos tender a humanizar a nuestras mascotas, de forma que intentamos ver por sus ojos como vemos por los nuestros y pensamos que pueden sufrir ansiedad y estrés por las mismas causas que nosotros. Nada más lejos de la realidad.
A los propietarios de perros y gatos, quizás se nos escapen situaciones que, aunque nosotros consideremos normales, a nuestras mascotas les provocan estrés. Es importante conocer que situaciones pueden generar esta reacción en nuestros amigos y determinar en cada caso si la padece para poder tomar medidas preventivas o usar ansiolíticos naturales que puedan ayudar a minimizar la sobreexcitación del sistema nervioso.
En primer lugar, veremos situaciones que pueden generar intranquilidad en nuestra mascota, para que los propietarios puedan estar atentos a sus animales.
Intranquilidad en casa:
- Ansiedad por separación: muy típica en perros y más en perros de compañía. No toleran o lo hacen muy mal el quedarse solos en casa. Muchos tienen conductas destructivas o de vocalizaciones excesivas.
- Visitas de extraños. Altera a algunos perros y a muchísimos gatos, ya que éstos son animales tremendamente metódicos y si los sacas de su rutina habitual, pueden tener grandes problemas de comportamiento. No solo en este punto, sino también en los siguientes.
- Nuevos animales en casa. Es importante aquí no caer en los extremos. Ni dejar de atender a la mascota veterana por centrarnos en el nuevo, ni caer en un exceso de atención, ya que puede tomarlo como costumbre y exigirlo a partir de entonces.
- Nacimientos en la familia. Exactamente igual que antes, lo importante es que la mascota no perciba cambio en nuestro comportamiento hacia él, de tal forma que no de importancia a la aparición de este estresor y acabe por no considerarlo como tal.
- Ausencia de alguien. Tanto perros como gatos pueden extrañar a algún miembro de la familia que falte, ya sea por viajes, cambios de residencia u otras causas menos agradables. La adaptación se optimizará si intentamos no cambiar excesivamente las rutinas adquiridas.

Cambios de hábitos:
- Cambios de domicilio: Dejar que explore la casa contigo o por su cuenta. Llévale “sus cosas” y colócalas en la zona donde quieres que este “su zona refugio”. Cuanto antes detecte vuestro “rastro” y el suyo en la nueva casa, antes la tomara como algo propio y dejara de convertirse en un estresor.
- Viajes: tanto en coche como en otros medios muchos animales tienen estrés. A veces si nuestra mascota tiene nauseas y vómitos en nuestro coche pensamos que se marea, y a veces es así, pero en otras muchas ocasiones es el estrés que le genera el vehículo lo que hace que somatice hacia el digestivo.
- Vacaciones: Si la residencia de vacaciones es propia, la primera vez es algo como el caso anterior. Si la tenemos acondicionada con nuestras y sus “cosas” tras la primera temporada no habrá problema. Otra cosa son vacaciones diferentes en cada ocasión.
- Dejarlos con familiares o amigos: Aunque conozca a la persona o personas con el que los dejamos, puede que no conozca su residencia o no este habituado a ella. Además, obviamente, de tu falta lo que ya puede generarle estrés. Puede ser importante visitar a esta persona en su casa con cierta frecuencia antes de dejarlo con ella para que la mascota no sienta esa zona como extraña.
- Cambios en la rutina diaria: Sobre todo los gatos son muy sensibles a cualquier cambio. Incluso el solo hecho de cambiarle el arenero de sitio puede generarle desasosiego.
Exceso de ruido:
- Fiestas: Más frecuentemente en gatos, la “invasión de su territorio” les molesta ostensiblemente. Si aparecerá esta situación, prepararle una “zona de confort” lejos de la algarabía donde pueda refugiarse y estar tranquilo mientras dure el estresor.
- Petardos/Fuegos artificiales: Muchos perros y gatos (según los últimos estudios casi el 50%) toleran mal los ruidos fuertes y continuos. Intentar alejarlos y aislarlos de ellos para minimizar la intensidad del estresor.
- Tormentas: Exactamente igual que en el caso anterior. Remarcamos que las mascotas con miedo a los truenos y las tormentas pueden intuirlas y tener ya miedo y ansiedad antes de la aparición del estresor.

Visitas al veterinario / peluquero.
Si la reacción de estrés es severa o se prolonga en el tiempo la visita al veterinario es obligada. Si es leve o moderada y puntual solo ante la presencia del estresor, en absolutamente todas estas situaciones, si la reacción de estrés es leve o moderada, podéis apoyarles con un ansiolítico natural que les ayude a sobrellevar la presencia del estresor tanto a nivel nervioso como de las posibles somatizaciones en otros órganos (náuseas, vómitos, taquicardias, palpitaciones, alteraciones del sueño,….).
También puede ayudarte si tu mascota presenta alguna de estas situaciones:
a) Animales geriátricos: Con leves problemas cognitivos (algunos componentes tienen efectos antioxidantes y protectores del Sistema nervioso) o dificultades para conciliar el sueño (pasiflora y triptófano por ser precursor de la melatonina)
b) Perros de trabajo y deporte: Además de ayudar a controlar los nervios, la pasiflora baja la tensión muscular y la fatiga nerviosa por lo que puede ser útil en perros de agility, canicross, galgos de carreras, mushing, …
c) Animales hiperactivos o muy nerviosos
d) Animales con enuresis nerviosa: Se orinan sin control por los nervios.
e) Animales con tos o disnea nerviosas: Perros y gatos que jadean, respiran dificultosamente o incluso tienen tos por temas de estrés. Aquí podríamos combinarlos con algún antitusivo natural veterinario.
f) Animales con trastornos obsesivos compulsivos: Muchas veces se deben a falta de educación y podrían paliarse con ella, pero hasta la resolución podemos ayudar con los ansiolíticos naturales. Podemos destacar
• Perros que están continuamente persiguiéndose la cola
• Perros con fijación con excavar en el terreno
• Mascotas que destrozan ropa o zapatos
• Perros que persiguen vehículos







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